“Rayder es lo más valioso que ha llegado a mi vida. Por él haría lo que fuera para que esté siempre bien y a salvo.”
— Yeimy, madre de Rayder, 7 años, con autismo
En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, desde la Fundación Jérôme Lejeune queremos dar voz a quienes viven el autismo desde el amor, el compromiso y la esperanza. La historia de Yeimy y su hijo Rayder es una de ellas.
Testimonio de Yeimy, madre de Rayder
Me llamo Yeimy y soy la mamá de Rayder, que hoy tiene 7 años. Rayder es autista, aunque para mí, más allá de cualquier diagnóstico, es un niño maravilloso, fuerte, sensible y único.
Mi embarazo fue normal, sin complicaciones destacadas, aunque al final me hicieron una cesárea de urgencia. Gracias a Dios, todo salió bien y Rayder nació sano. Durante sus primeros meses, no noté nada diferente. Como muchas madres primerizas, pensaba que cada niño tiene su ritmo, que no todos hacen lo mismo al mismo tiempo.
Fue alrededor del año y ocho meses cuando empecé a notar que algo no iba como esperaba. Tenía un sobrino de la misma edad y me di cuenta de que él ya señalaba cosas, pedía agua, comida… Rayder, en cambio, no lo hacía. De pronto, dejó de comer sólidos, aunque antes sí lo hacía. Yo ya sentía que algo pasaba.
Empecé a buscar en internet —como hacemos muchas madres— y poco a poco fui encontrando señales, síntomas, palabras como “TEA”, “autismo”, que empezaban a tener sentido con lo que veía en mi hijo. Aunque en ese momento no tenía diagnóstico, yo ya intuía lo que pasaba.
Cuando llegó el momento de llevarlo a la guardería, le conté mis inquietudes a la profesora. Ella, lejos de juzgarme, me apoyó desde el primer momento y me derivó a la psicóloga del centro y a Atención Temprana. Fueron clave en nuestra historia. Me explicaron todo el proceso, me acompañaron paso a paso hasta que obtuvimos un diagnóstico claro y profesional. Hasta entonces, todo lo que sabía era lo que yo había leído sola, sin guía.
Ni su padre ni yo nos sentimos tristes ni abatidos al recibir la confirmación. Nunca fue una tragedia. Al contrario: nos sentíamos agradecidos de saber qué pasaba, de poder ayudar a Rayder desde el conocimiento, no desde la duda. Lo único que nos importaba era que estuviera sano, que siguiera siendo el niño alegre y fuerte que conocíamos.
Lo más difícil no ha sido su condición, sino el entorno. La falta de empatía de la gente. Las miradas, los comentarios. Cuando Rayder se bloquea en público, cuando no puede expresar lo que siente o necesita, algunos lo juzgan como un niño malcriado o sin educación. Nadie se imagina que lo que pasa es que su mente está procesando una emoción o una frustración que no puede verbalizar. Es duro. Muchas veces me he sentido sola, incomprendida, agotada.
Y además, desde hace dos años, soy madre soltera. Aunque compartimos la custodia, la mayor parte del tiempo estoy yo sola con Rayder. Él es un niño con mucha fuerza, física y emocional. A veces cuesta contenerlo, calmarlo, explicarle que no todo puede ser “ya”, “ahora”. Aun así, cada día es una oportunidad nueva para avanzar, aprender, crecer juntos.
Mi mayor ilusión es que Rayder pueda expresarse con libertad. Que un día pueda decir exactamente lo que siente, lo que quiere, lo que no le gusta. Que pueda defenderse en el parque si alguien le juzga o no le comprende. Pero mientras ese día llega, celebro cada palabra que me dice sin esperarlo, cada gesto espontáneo, cada mirada que me regala.
Porque Rayder, con sus tiempos, con sus ritmos, con su forma única de estar en el mundo, está evolucionando. Cada paso, por pequeño que parezca, es una gran victoria.
Ser su madre me ha enseñado lo que es el amor de verdad. Incondicional. Sin expectativas. Sin etiquetas. Solo amor.
La Fundación Jérôme Lejeune me fue de muchísima utilidad: gracias a ellos, mi hijo pudo ser atendido por un especialista de forma rápida, algo que por la vía del seguro social hubiera tardado meses. Además, necesitaba que lo viera un otorrino y también me ayudaron con eso. Me orientaron y buscaron información sobre centros terapéuticos adaptados para Rayder. Todo ese acompañamiento fue un gran alivio en un momento muy confuso. Me sentí acompañada, escuchada y guiada.
Una mirada médica al autismo actual
Por la Dra. Pilar García Fernández
Directora Médica y Pediatra – Fundación Jérôme Lejeune España
Desde la Fundación Jérôme Lejeune, acompañamos a familias como la de Rayder con una atención médica integral, humana y profundamente respetuosa. A día de hoy, los retos en torno al autismo siguen siendo enormes, pero también lo son los avances.
¿Cuáles son los principales retos que enfrentan las familias?
- El diagnóstico precoz, que permite intervenir cuanto antes pero que aún llega tarde en muchos casos.
- El acceso a tratamientos especializados y personalizados, que varía según la comunidad o el país.
- El desgaste emocional de las familias, muchas veces sin acompañamiento psicológico suficiente.
- La inclusión real en entornos educativos, sociales y sanitarios, que exige cambios estructurales.
En el Instituto Médico Jérôme Lejeune, nuestro equipo multidisciplinar ofrece no solo seguimiento pediátrico, neurológico o psicológico, sino también orientación familiar y escucha cercana. Porque cada niño con autismo es único y merece ser visto, escuchado y acompañado en todas sus dimensiones.
Si necesitas apoyo médico especializado, estamos contigo
En este Día Mundial del Autismo, te invitamos a mirar con otros ojos, a dejarte tocar por historias reales como la de Yeimy y Rayder, y a recordar que cada paso cuenta.
Si estás buscando orientación, diagnóstico o seguimiento especializado, puedes solicitar tu cita en nuestro Instituto Médico Jérôme Lejeune.
Porque la comprensión empieza por escuchar.
Porque la dignidad de cada persona merece ser protegida y cuidada.
Porque acompañar es amar.