Reunidos en Ginebra del 26 al 30 de octubre, los Estados miembros de la ONU siguieron trabajando en la preparación de una futura convención sobre los derechos de las personas mayores. En ese contexto, la Fundación Jerôme Lejeune ha intervenido dos veces, mediante la voz de su presidente, Jean-Marie Le Méné, para defender el derecho a la atención sanitaria y al acompañamiento hasta el final de la vida, en particular en el caso de las personas con discapacidad intelectual. Asimismo, Virginie, de 43 años y con síndrome de Down, se ha dirigido a las delegaciones en un mensaje de video: “Nosotros también envejecemos”. Ella ha sido la única persona con discapacidad intelectual en intervenir a lo largo de la sesión.
La ONU prepara un nuevo marco para la protección de las personas mayores
Creado en abril 2025 por el Consejo de los derechos humanos de la ONU, el Grupo de trabajo intergubernamental sobre les derechos humanos de las personas mayores tiene por propósito la redacción de un texto jurídicamente vinculante. La Fundación Jerôme Lejeune ha querido dar la palabra a las personas afectadas por una discapacidad intelectual. Hoy en día la esperanza de vida de los que tienen síndrome de Down es de aproximadamente 60 años, pero su envejecimiento más precoz requiere un seguimiento médico especializado, especialmente debido a un riesgo mayor de padecer Alzheimer.
“La vulnerabilidad no quita ningún derecho”
Jean-Marie Le Méné ha advertido sobre la tentación de calibrar el valor de una vida en base a su autonomía, su utilidad o al coste de su asistencia: “Los derechos humanos no son una gratificación reservada para las personas autónomas. Son inherentes a cada ser humano. La vulnerabilidad no quita ningún derecho. La dependencia no disminuye la dignidad.” También ha subrayado la importancia de las palabras en el futuro texto, empezando por el término dignidad. Ha contrastado una dignidad “condicional”, dependiente de las circunstancias y “fluctuante”, con una dignidad “inalienable e incondicional”: “Soy digno porque soy humano.”
Acerca de la etapa final de la vida, la Fundación ha llamado los Estados a enfrentar la enfermedad, la soledad y la dependencia con más asistencia y solidaridad. Le preocupa cierta instrumentalización de las nociones de calidad de vida o de autonomía que lleva a considerar ciertas existencias como “menos dignas de ser vividas”. Este mensaje se inscribe en la continuidad del compromiso de la Fundación en contra de la eutanasia y por la defensa de los más vulnerables.
Virginie, con síndrome de Down: “Necesitar ayuda no implica sobrar”
Las delegaciones han entendido el videomensaje de Virginia, 43 años, con síndrome de Down:
“Nosotros también envejecemos. Y también podemos necesitar más cuidados y asistencia. Tenemos derecho a que nos cuiden adecuadamente. Tenemos derecho a que nos escuchen y nos respeten. Pero, sobre todo, a que no nos olviden cuando envejecemos.”
“Necesitar ayuda no implica sobrar”, recuerda, antes de pedirles a los gobernantes y las Naciones Unidas que protejan mejor a las personas con Síndrome de Down: cuidándolas, apoyando a los que las acompañan y haciendo que nadie se quede aislado. “No pedimos privilegios. Pedimos que se respeten nuestros derechos.” Y para concluir: “¡Nada por nosotros, sin nosotros!”