Celebración del centenario de Jérôme Lejeune. Una mirada universal

La Fundación Jérôme Lejeune España celebra el centenario de Jérôme Lejeune con un acto homenaje en Madrid

La Fundación Jérôme Lejeune España celebró en Madrid el acto homenaje “100 años de Jérôme Lejeune · Una mirada universal”, con motivo del centenario del nacimiento del profesor Jérôme Lejeune, una de las grandes figuras de la genética médica del siglo XX y referente internacional en la defensa de la dignidad de toda vida humana.

El encuentro tuvo lugar en el Salón de Actos del C.M. Juan XXIII Roncalli y reunió a familias, profesionales, representantes institucionales, amigos, mecenas, donantes y personas vinculadas a la misión de la Fundación. El acto contó con la colaboración de la Fundación Ángel Herrera Oria y el Instituto CEU de Estudios de la Familia.

La jornada se abrió con la bienvenida institucional de Pablo Siegrist, director general de la Fundación Jérôme Lejeune España, que enmarcó el centenario como una ocasión para recordar, pero sobre todo para redescubrir, la figura de un hombre cuya vida sigue teniendo una profunda actualidad.

Durante su intervención, subrayó que el legado de Jérôme Lejeune no pertenece solo al pasado, sino que sigue interpelando hoy a la ciencia, a la medicina, a la cultura, a las familias y a toda la sociedad. 

Antes del coloquio se presentó el vídeo del curso internacional preparado por la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune con motivo del centenario:

A Century of Jérôme Lejeune. A legacy of scientific and ethical wisdom

Una propuesta formativa online y gratuita que reúne 15 voces internacionales para recorrer la vida, la obra y el legado del profesor Lejeune desde su dimensión científica, médica, humana y ética. En él participan médicos, genetistas, profesores, juristas, familiares, colegas que trabajaron junto a él y expertos en bioética que continúan hoy su legado en el ámbito académico, clínico y humano.

Cada testimonio se presenta en su idioma original, con subtítulos en inglés, para conservar la riqueza, autenticidad y voz propia de cada ponente.

Una conversación sobre ciencia, fragilidad y dignidad humana

El coloquio fue moderado por José Martín Aguado, profesor, comunicador y padre de Juanito, hijo con síndrome de Down, quien introdujo la conversación señalando cómo la figura de Lejeune invita a preguntarse hoy cómo heredar su legado y hacer presente su mirada universal.

En el diálogo participaron Jean-Marie Le Méné, presidente de la Fondation Jérôme Lejeune en Francia, y Fabrice Hadjadj, filósofo, escritor y ensayista francés.

Jean-Marie Le Méné ofreció una mirada histórica, familiar e institucional sobre Jérôme Lejeune. Desde su cercanía personal y su responsabilidad al frente de la Fundación en Francia, ayudó a comprender la unidad profunda entre el científico, el médico, el hombre de fe y el defensor de la dignidad humana. Su intervención permitió acercarse a la pregunta central del acto: quién fue realmente Jérôme Lejeune y por qué su figura sigue teniendo alcance universal.

Por su parte, Fabrice Hadjadj ofreció una lectura filosófica y dramatúrgica de la vida de Lejeune. Propuso acercarse a él no solo como pionero de la genética ni como figura de hagiografía, sino como “el personaje central de una tragedia a la vez inmemorial y contemporánea”.

Desde el significado del propio apellido Lejeune —“el joven”—, Hadjadj interpretó su vida como una vocación a permanecer abierto a la vida, a la gracia y a la novedad del mundo. Lejeune, señaló, “se convierte en joven” a través de tres realidades: su deseo de ser médico, su amistad con las personas con síndrome de Down y su relación de hijo joven con El Padre.

El filósofo estableció también un paralelismo entre Lejeune y Don Quijote: así como Alonso Quijano se lanza a la aventura tras leer relatos de caballería, Lejeune inicia la suya inspirado por El médico rural de Balzac, conservando una visión ideal de la medicina como servicio, cuidado y entrega.

En el centro de su intervención, Hadjadj situó la paradoja trágica de Lejeune: su descubrimiento, al servicio de esas personas pequeñas y apartadas, que son como los Juifs de la naturaleza y no del Libro, es utilizado para practicar el genocidio más flagrante y más banalizado de la historia”.

Para Hadjadj, lo más profundo de esta tragedia no está solo en las incomprensiones o difamaciones que sufrió Lejeune, sino en el “martirio interior” de comprobar que un bien aportado desde la ciencia podía ser desviado contra aquellos a quienes quería servir.

 A lo largo del coloquio, los ponentes reflexionaron sobre la acogida de la fragilidad como termómetro moral de una civilización, la responsabilidad pública del intelectual, la relación entre progreso y cuidado, y el lugar que ocupan hoy las personas con discapacidad intelectual en una cultura marcada por el diagnóstico prenatal, la selección y ciertas formas de transhumanismo.

Una de las ideas centrales del diálogo fue la frase de Jérôme Lejeune:

“La calidad de una civilización se mide por el respeto que profesa a sus miembros más débiles”.

Desde esta afirmación, el coloquio planteó una pregunta especialmente actual: si nuestra sociedad acepta la diversidad en abstracto, pero sigue teniendo dificultades para acoger la fragilidad concreta cuando aparece en una vida, en una familia o en un hijo.

Lejeune, un servidor de la Vida

El cierre institucional estuvo a cargo de Elena Postigo, presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune, que leyó unas palabras de Mons. Renzo Pegoraro, presidente de la Pontificia Academia pro Vita, dirigidas con motivo del centenario, ya que Jérome lejeune fue el primer presidente.. 

En su carta, Mons. Pegoraro recordó que el centenario de Jérôme Lejeune “no es solo un momento de memoria”, sino “un mandato”: reflexionar sobre cómo la comunidad científica puede actuar para que el progreso sirva a la vida en todas sus formas.

También subrayó que Lejeune invita a un modelo de ciencia que “no teme enfrentarse a las grandes cuestiones de la vida: la enfermedad, la discapacidad, las posibilidades de tratamiento, el apoyo a las familias, pero también la responsabilidad ante el conocimiento científico”.

En este sentido, definió su legado como “una memoria viva” que pide “transformar la luz del laboratorio en instrumento concreto de asistencia, de información responsable y de respeto por cada persona”.

Una mirada que sigue siendo actual y necesaria

El acto concluyó con una invitación a no reducir el centenario a una memoria del pasado, sino a asumirlo como una llamada a encarnar hoy la mirada de Jérôme Lejeune: una mirada capaz de acoger la vulnerabilidad, reconocer a cada persona en toda su integridad y recordar que el verdadero progreso comienza cuando nadie queda fuera del cuidado.

Con este encuentro, la Fundación Jérôme Lejeune España quiso rendir homenaje a una figura decisiva de la genética médica y, al mismo tiempo, renovar su compromiso con la misión que inspira su trabajo diario: investigar, cuidar y defender a las personas con discapacidad intelectual de origen genético y acompañar a sus familias.

Esa misión se concreta también en la atención médica especializada que la Fundación ofrece a personas con discapacidad intelectual de origen genético y a sus familias, desde una mirada integral que une conocimiento científico, cuidado clínico y acompañamiento humano.

Tras el acto, los asistentes pudieron compartir un vino español y continuar la conversación en un ambiente cercano. Fue también ocasión para que algunos asistentes, como Miriam Picarzo, paciente de la Fundación, pudieran saludar personalmente a Karin Lejeune, hija de Jérôme Lejeune, presente en el acto del centenario de su padre.

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