En 2018, los médicos del Instituto Jérôme Lejeune observaron el nacimiento de dos hermanos gemelos monocigóticos, con un patrimonio genético idéntico, salvo por un detalle fundamental: uno de ellos es portador de trisomía 21 y el otro no. Esta situación excepcional dio lugar al lanzamiento del proyecto COLIBRI, cuyo objetivo es comprender el impacto de la trisomía 21 en el desarrollo humano y en la expresión de los genes.
El verano pasado se alcanzó una etapa clave del proyecto con la generación de células madre pluripotentes inducidas a partir de células de estos gemelos, un recurso especialmente valioso para la investigación.
Células iPS: las “navajas suizas” de la investigación
El proyecto se inició gracias al CRB-BioJeL, el centro de recursos biológicos del Instituto Jérôme Lejeune, abierto en 2008 con el apoyo de la Fundación Jérôme Lejeune. Este biobanco especializado gestiona y pone a disposición de los investigadores colecciones de muestras biológicas procedentes de pacientes con discapacidad intelectual de origen genético.
Poco después de su incorporación en 2019, Marie Vilaire, responsable del CRB, propuso formarse en la generación de células madre pluripotentes inducidas, o iPSC (induced pluripotent stem cells), a partir de las muestras del laboratorio BioJeL.
Las iPSC, reprogramadas a partir de células del cuerpo humano (como sangre o piel), tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo celular del organismo. Esta técnica ha revolucionado la investigación básica desde su descubrimiento por el profesor Yamanaka en 2006. Permite, entre otras cosas, modelizar tejidos inaccesibles —como las neuronas— o estudiar células portadoras de enfermedades para evaluar el efecto de nuevos fármacos. Además, ofrece una alternativa ética a la investigación con embriones humanos, razón por la cual la Fundación ha contribuido activamente a darla a conocer y promoverla. («Células iPS: el valor ético de la investigación»).
Como dos colibríes
La propuesta de Marie fue rápidamente aceptada, y comenzó su formación para adquirir la técnica de generación de células iPS con el fin de desarrollarla en BioJeL a partir de células de pacientes con trisomía 21. El interés del proyecto aumentó aún más cuando se planteó generar estas iPSC a partir de células de la piel de Gabriel y Christian, dos hermanos gemelos monocigóticos —procedentes de un mismo óvulo— y pacientes del Instituto.
Christian es portador de trisomía 21 y Gabriel no lo es. Su patrimonio genético es exactamente el mismo, salvo por el cromosoma adicional presente en Christian. Se trata de un caso de una rareza excepcional que ofrece a los investigadores una oportunidad única: disponer de un “control” perfecto para comprender las especificidades de la trisomía 21.
*(En investigación científica, un “control” es un elemento de referencia que permite comparar los resultados obtenidos con el objeto de estudio y distinguir qué efectos se deben realmente al factor analizado —por ejemplo, una enfermedad— y cuáles pueden deberse a otras variables o al azar).
Así nació el proyecto COLIBRI, lanzado oficialmente en 2022 y financiado íntegramente por la Fundación Jérôme Lejeune. El nombre no fue elegido al azar por el equipo investigador.
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“Los colibríes son los pájaros más pequeños del mundo y pueden volar hacia atrás. Ningún otro ave lo hace. Estos dos pequeños también tenían características muy especiales…”
Marie Vilaire
¿Qué diferencias existen entre estos gemelos?
Más allá de la producción de iPSC, el proyecto COLIBRI incluye un seguimiento clínico completo para correlacionar la expresión genética con la evolución real de cada niño. El objetivo es poner de relieve cómo la trisomía 21 influye de manera concreta en el desarrollo humano.
Otro aspecto especialmente interesante del proyecto es el estudio de la epigenética, es decir, la forma en que determinados genes se activan o desactivan a lo largo del tiempo bajo la influencia del entorno y de factores biológicos. Gracias a la excepcional rareza de esta pareja de gemelos monocigóticos, los investigadores pueden distinguir con gran precisión qué efectos se deben al cromosoma adicional y cuáles responden a la experiencia individual de cada niño.
El proyecto incluye también una pareja de gemelos dicigóticos, procedentes de dos óvulos distintos. Aunque son menos estrictamente comparables, los datos obtenidos de estos “falsos gemelos” aportan un complemento valioso para comprender la variabilidad individual.
Un recurso clave para la investigación futura
En lo que respecta a las iPSC, el principal hito se alcanzó en el verano de 2025 con la producción efectiva de estas células a partir de muestras de piel de ambos gemelos y su posterior caracterización. Estas células deben superar diversas pruebas para confirmar sus propiedades: pluripotencia, capacidad de proliferación y aptitud para diferenciarse en distintos tipos celulares. La calidad de estas líneas celulares es esencial para garantizar su fiabilidad científica y su utilidad futura en la investigación sobre la trisomía 21.
Entre la comunidad científica, estas iPSC ya han despertado un gran interés. En 2025, sin conocer aún el proyecto COLIBRI, cinco equipos de investigación solicitaron acceder a los recursos biológicos de BioJeL para generar iPSC con trisomía 21. Al descubrir que ya existían iPSC generadas a partir de gemelos monocigóticos, no ocultaron su entusiasmo.
Al apoyar el proyecto COLIBRI y la generación de células iPS, la Fundación se ha adelantado a las necesidades de los investigadores, que ya pueden estudiar este caso excepcional. Estas líneas únicas permitirán comprender mejor la trisomía 21 y explorar nuevas vías terapéuticas, apoyándose en el “control” casi idéntico que representan las células del gemelo no trisómico.
Testimonio de la familia: “estamos felices de poder contribuir al avance del conocimiento sobre la trisomía 21”
“Descubrimos la trisomía 21 de Christian a los siete meses de embarazo, tras el diagnóstico de una cardiopatía. Los gemelos nacieron unos diez días después, ya que fue necesario provocar el parto mediante cesárea. Al principio fue un shock; tenía miedo de que Christian creciera en una sociedad donde la diferencia no siempre es bien acogida. Sin embargo, desde su nacimiento ha sido querido por todos.
Al principio pensábamos que nuestros hijos eran dicigóticos. Fue en el Instituto Jérôme Lejeune donde supimos que eran monocigóticos, algo que mi intuición de madre ya me decía. Su complicidad era conmovedora: lo hacían todo juntos, dormían y comían al mismo tiempo. Me encantó tener gemelos.
Participar en este proyecto de investigación nos pareció algo natural; estamos felices de poder contribuir al avance del conocimiento sobre la trisomía 21. Los médicos les regalaron dos peluches de colibríes a los que siguen muy unidos. Estamos muy orgullosos de ellos.”
Elisabeth
Madre de Gabriel y Christian
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