Por la Dra. Pilar García, Directora Médico.
La Navidad es una época llena de estímulos, reuniones sociales y cambios en la rutina que pueden ser desafiantes para los niños con discapacidad intelectual de origen genético. Sin embargo, con una planificación adecuada y un enfoque inclusivo, estas fechas pueden convertirse en momentos especiales y significativos para toda la familia que les dejarán un recuerdo para toda la vida.
Aquí os dejamos algunas estrategias para afrontar las próximas navidades con éxito:
- Mantén una rutina estructurada
Los niños con discapacidad intelectual suelen beneficiarse de la previsibilidad. Aunque las navidades pueden implicar cambios en los horarios, intenta mantener una rutina básica, como las horas de comida, sueño y actividades regulares. Esto les brinda seguridad y reduce la ansiedad.
- Planifica con antelación
Utiliza pictogramas o dibujos, un calendario visual, para mostrar los eventos navideños de forma clara. Así, el niño puede anticipar lo que sucederá y sentirse más preparado. Si van a participar en eventos específicos (como una cena o la visita de los Reyes Magos), ensaya en casa con tiempo. Esto puede ayudar a reducir el estrés.
- Adapta los estímulos
La sobrecarga sensorial es común en niños con discapacidades intelectuales. Para evitar que se sientan abrumados, te invito a reducir las luces parpadeantes o los sonidos fuertes en el hogar. También se recomienda crear un “espacio tranquilo” donde puedan retirarse si necesitan un momento de calma. Además, observa sus señales: si parecen incómodos o estresados, permíteles descansar.
- Fomenta la participación a su nivel
Incluye al niño en las tradiciones navideñas, adaptándolas según sus intereses y habilidades, como decorar el árbol de Navidad con objetos seguros y fáciles de manejar, hacer tarjetas navideñas sencillas con dibujos o sellos o participar en la preparación de comidas con tareas simples y supervisadas.
- Incluye sus necesidades en las reuniones familiares
Es importante que los familiares y amigos comprendan las necesidades del niño para fomentar un ambiente inclusivo. Habla con ellos con anticipación sobre cómo pueden contribuir, como por ejemplo, evitando preguntas que puedan ser difíciles de responder, ofrecer alternativas si el niño no desea participar en ciertas actividades y respetar sus tiempos y límites.
- Valora las pequeñas cosas
No te centres en que todo sea “perfecto”. Celebra cada pequeño logro o momento de alegría. A veces, las tradiciones más significativas son las que nacen espontáneamente.
- Busca apoyos si es necesario
Si el niño recibe terapias o apoyo educativo, consulta a sus terapeutas o profesores para obtener sugerencias específicas para la temporada navideña. También pueden ofrecer recursos útiles, como actividades adaptadas o estrategias de comunicación.
- Enseña con paciencia y cariño
La Navidad es una oportunidad para enseñar valores como la empatía, la gratitud y la generosidad. Adapta estas enseñanzas a su nivel de comprensión, utilizando historias, juegos o actividades que refuercen estos conceptos.
Como veis, la Navidad puede ser una experiencia enriquecedora para los niños con discapacidad intelectual de origen genético si se abordan sus necesidades únicas con amor, creatividad y paciencia. Al centrarse en lo que realmente importa –el tiempo en familia y la conexión emocional–, estas fechas pueden convertirse en un recuerdo valioso para todos.