“Pablo vino a este mundo para enseñarnos que existe otro mundo y abrirnos los ojos a experiencias maravillosas que hemos disfrutado conociendo personas y mundos diferentes.
Sin él esta mirada no hubiera existido. Gracias a él nuestro mundo se volvió más interesante y enriquecedor.
Pablo disfruta de las pequeñas cosas. Adora los animales especialmente a su perro Tambo.
Le encanta estar en familia y con sus amigos. Donde haya una reunión ahí va a estar el aportando alegría a la fiesta.
Todo es fiesta para él. Le encanta bailar y la música. Le gusta tocar todos los instrumentos musicales. No es fácil para él el aprender a tocarlos pero nunca pierde el entusiasmo y día a día ensaya y ensaya para conseguir que suene alguna melodía . Su instrumento favorito es la melódica pero últimamente ha descubierto el violín ¡y le encanta!
Estar al aire libre y disfrutar de un buen paseo en bici para él es lo máximo. Es muy deportista y le gusta practicar todos los deportes entre ellos está el hockey, baloncesto, fútbol y natación.
Es muy amiguero y sociable y le gusta hablar con todo el mundo (tiene doble mérito ya que su lenguaje oral es muy pobre pero utiliza muchos recursos para que le puedan entender).











Pablo.
Un chico feliz.
Le encanta la música.
Bailar.
Estar con su familia, con sus amigos…
donde esté Pablo, hay fiesta.
Disfruta de las pequeñas cosas.
De su perro Tambo.
De un paseo en bici.
No todo le resulta fácil.
Pero nunca pierde el entusiasmo.
Ensaya.
Intenta.
Vuelve a empezar.
Y lo consigue.
Sin Pablo, hay una forma de mirar que no existiría.
Gracias a él, la vida se vuelve más interesante.
Más rica. Más llena.
¿Qué más se puede pedir?
Así habla la mirada de una madre.
Pablo.
Una de nuestras 21 miradas.
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